Poca gente lo sabe, pero la falta de una alimentación sana también interfiere en nuestra respiración. Aunque es una acción involuntaria del cuerpo, respirar correctamente no es una tarea tan simple. En épocas de temperaturas más frías, como ahora, el aire más seco y contaminado, además de los ambientes más cerrados, impiden la mejor filtración del oxígeno en el organismo, aumentando la posibilidad de gripe y resfriados, crisis alérgicas, además de problemas crónicos como asma, rinitis y bronquitis. Por lo tanto, una dieta centrada en nutrientes para la protección y defensa del cuerpo es de suma importancia para el funcionamiento del sistema respiratorio.

Según una investigación realizada por la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, las personas se ven más afectadas por problemas respiratorios cuando sus dietas son deficientes en ciertos nutrientes. Este nivel aumenta entre los adolescentes debido al bajo consumo de vitaminas C y E y, además de ácidos graxos omega-3, presentados en ese grupo de edad. Los jóvenes estudiados en el estudio mostraron una función pulmonar peor y señalaron la mayor incidencia de problemas respiratorios como tos y coriza.

Los investigadores destacaron el poder de las frutas en las acciones respiratorias, especialmente las ricas en vitamina C, también asociada a los pulmones sanos –, así como en flavonoides, antioxidantes – muy presentes en las frutas cítricas – que inhiben la producción de radicales libres. Los radicales libres son átomos inestables generados tanto por el metabolismo como por factores ambientales, como el humo y la contaminación, y que afectan a las células, haciendo al individuo más susceptible a enfermedades y al envejecimiento.

A continuación, te presentamos 4 alimentos que te ayudarán a respirar mejor:

Frutas cítricas: guayaba, naranja, acerola, mandarina… Todas las frutas ricas en vitamina C potencian la inmunidad y previenen la gripe, el resfriado y la infección respiratoria. Come al menos una al día.

Linaza: actúa como emoliente sobre las mucosas, aliviando los síntomas de problemas respiratorios. Una cucharada de sopa al día, preferiblemente de la semilla triturada, es suficiente para manchar la salud.

Jengibre: el gingerol, compuesto que da el sabor picante a la raíz, es antioxidante y antiinflamatorio. Para consumir en forma de té basta hervir algunas rebanadas por unos minutos.

Ajo: la aliina y la alisina presentes en los alimentos combaten las infecciones por bacterias, hongos y virus. Lo ideal es consumir ajo crudo, pero no es fácil: pruebe con salsa de ensalada a base de yogur.