¡¡Aloha TEAM!!

Una técnica que se enseña habitualmente en los cursos de mindfulness es el “escáner corporal”. La idea consiste en centrar sistemáticamente la atención desde la coronilla hasta la planta de los pies, y hacerlo con conciencia plena de todas las sensaciones físicas del cuerpo. La idea es que cada vez que entras en contacto con una sensación incómoda mientras escaneas el cuerpo, debes intentar suavizar la tensión de manera activa, consolándote por tu sufrimiento. Al acariciar mentalmente el cuerpo de ese modo, puedes ayudar a aliviar tus dolores considerablemente.

Para empezar, lo mejor es que te tumbes en una cama o en el suelo. Coloca los brazos relajados a unos quince centímetros del cuerpo y las piernas separadas a la altura de los hombros. En yoga esta postura es “el cadáver”, y permite relajar completamente todos los músculos.
Empieza por la coronilla. Percibe las sensaciones del cuero cabelludo. ¿Sientes picores. cosquilleo, frío, calor? Nota si sientes alguna molestia en la zona. Si es así intenta relajar la tensión y dedica atención y cariño a esa parte del cuerpo. Alguna palabras pronunciadas para tus adentros en un tono relajante y reconfortante también pueden ser de gran ayuda, por ejemplo; “Pobrecito, aquí hay mucha tensión, no pasa nada, relájate”.
Cuando hayas tratado con compasión esa parte de tu cuerpo, pasa a la siguiente.

Normalmente yo paso de la coronilla a la cara, después la parte posterior de la cabeza, el cuello, los hombros, el brazo derecho (desde la parte superior del brazo hasta el antebrazo y la mano), el brazo izquierdo, el pecho, el abdomen, la espalda, la región pélvica, los glúteos, la pierna derecha (del muslo a la rodilla, de la rodilla al pie) y la pierna izquierda.

A medida que escaneas cada parte del cuerpo de manera consciente, comprueba si percibes alguna tensión y ofrécete compasión por tu dolor, tratando de calmar, relajar y confortar esa zona conscientemente. Yo intento expresar gratitud a la parte del cuerpo que me duele y apreciar lo difícil  que me resulta (por ejemplo, el cuello, que tiene que sostener mi gran cabeza). Es una oportunidad para ser amable con uno mismo de una manera muy concreta. Cuanto más lenta y consciente sea la ejecución del ejercicio más beneficios obtendrás de él.

Cuando acabes de escanear todo el cuerpo (puede llevar entre 5 y 15 minutos, depende de lo rápido que lo hagas) presta atención a tu cuerpo, con sus sensaciones vibrantes y palpitantes, y envíate amor y compasión.

Espero que probéis la técnica y compartáis conmigo la experiencia  :mrgreen: